Edward Andrés Núñez Merette
El ausentismo registrado en Colombia en las elecciones pasadas se explica por la desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales, la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia y la falta de propuestas que conectaran con las necesidades reales de la gente en materia de empleo y educación.
Es decir, los parámetros con los que los colombianos eligen a su mandatario han variado de manera evidente: la población ya no quiere identificarse con la política tradicional. Solo el 40 % de los jóvenes colombianos habilitados acudió a las urnas en las elecciones presidenciales de 2026, de acuerdo con los balances analizados por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Abelardo Gabriel de la Espriella Otero es un abogado, político y empresario colombiano. Fundó el movimiento político Defensores de la Patria en 2024, y en 2026 se postuló como candidato a la presidencia de Colombia, centrando su campaña en la mano dura contra la delincuencia, en la familia tradicional como núcleo fundamental de la sociedad y en la defensa de la soberanía y la patria.
Este ejercicio, que la sociedad colombiana asumió bajo el signo de la desesperación por un cambio inminente, busca ante todo estabilidad económica, estabilidad social y seguridad ciudadana.
En el plano económico, De la Espriella presenta varias propuestas: establecer un libre mercado, reducir el tamaño del Estado, disminuir el gasto público y eliminar varios ministerios. De igual manera, se opone a la interrupción voluntaria del embarazo y plantea excluir a Colombia de organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos y las Naciones Unidas.
Ese discurso convirtió al entonces candidato, hoy presidente de Colombia, en la mejor opción para reencauzar al país por la senda del progreso económico y disminuir la presencia del crimen organizado en las calles, algo que la sociedad reclamaba desde hacía varios años.
El fenómeno del outsider no aplica a candidatos que se preparan académicamente y que ejercen su profesión incidiendo en los procesos penales más relevantes del país.
Los colombianos merecen un respiro para alcanzar, por fin, las transformaciones que un día soñó el Libertador Simón Bolívar: una gran Colombia.






