Richard Medina
Los resultados de PISA 2025 son desesperanzadores para República Dominicana. No obstante, la discusión y respuesta a los mismos no debe politizarse pues afecta a toda la sociedad.
PISA 2025 plantea varios fenómenos. Primero, República Dominicana sigue entre los países evaluados de peor desempeño. Ese desempeño se deterioró en lectura (caída de 6 puntos versus 2022) y se quedó igual en matemáticas y ciencias.
Segundo, el deterioro de PISA fue global. Unos 54 de 91 países o territorios empeoraron en al menos dos de las tres materias evaluadas; solo 14 países mejoraron en al menos dos materias. El uso de herramientas digitales sin planificación y la virtualidad de los años de pandemia siguen pasando factura.
Cuarto, prácticamente ningún estudiante dominicano está en los Niveles 5 y 6 (o de élite) en lectura, ciencias o matemáticas, tanto en la educación pública como en la privada.
Se deben tomar los indicadores de PISA de manera crítica y propositiva. El principal problema parece ser la muy baja capacidad de lectura comprensiva, y de entender y resolver problemas matemáticos básicos.
Además, República Dominicana tiene un problema de sobreedad, es decir, estudiantes mayores que la edad recomendada para su grado. Esto debe considerarse en los esquemas de remediación a implementarse.
Asimismo, hay que ver qué hicieron los países asiáticos. Aplicaron métodos de enseñanza basados en evidencia, priorizando la interpretación, análisis y solución de problemas matemáticos, en lugar de la memorización y la aplicación directa de fórmulas matemáticas. El resultado es que estos países tienen los mejores sistemas educativos del mundo.







