La Redacción
Santo Domingo
Tras seis años de ausencia, la Plaza de la Bandera volvió a convertirse este jueves en escenario de una protesta ciudadana.
Desde las primeras horas de la tarde comenzaron a llegar grupos de manifestantes con banderas dominicanas, pancartas y consignas en rechazo a las políticas públicas impulsadas por el Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Poco a poco, el emblemático espacio fue llenándose de personas que reclamaban cambios en distintas áreas de la gestión pública.
Los manifestantes denunciaban el alto costo de la vida, cuestionaban decisiones gubernamentales y defendían lo que calificaron como el derecho de la ciudadanía a expresar su inconformidad de manera pacífica.
Durante la protesta, los manifestantes exhibieron carteles con frases como «No a la Ley Mordaza» , «La libertad de expresión no se negocia» y «No criminalicen la opinión» , mientras reclamaban que el Congreso modificara las disposiciones que consideran lesivas para el ejercicio del periodismo y el derecho ciudadano a expresarse libremente.
A cada intervención respondía un coro de aplausos y consignas que resonaban frente al monumento patriótico.
Mientras la concentración crecía, también aumentaba la presencia de las autoridades.
Agentes de la Policía Nacional y miembros de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) se distribuyeron en el perímetro para preservar el orden, orientar a los conductores y evitar que el cierre de las vías provocara una paralización total del tránsito.

Manifestante de en la protesta
Durante toda la jornada mantuvieron una actitud preventiva, procurando el equilibrio entre el derecho a la protesta y la movilidad de miles de ciudadanos.
La circulación vehicular fue uno de los principales desafíos. La avenida Luperón y las intersecciones que rodean la Plaza de la Bandera registraron extensos taponamientos, obligando a numerosos conductores a buscar rutas alternas.
Los agentes de la Digesett trabajaron de manera constante para habilitar pasos temporales y agilizar el desplazamiento, mientras negociaban con los manifestantes para que despejaran parcialmente algunos carriles.

Banderas, pancartas y consignas marcaron la movilización ciudadana en la Plaza de la Bandera, convertida nuevamente en escenario de protesta pacífica.
A diferencia de las históricas manifestaciones de 2020, cuando la Plaza de la Bandera se convirtió durante semanas en el principal símbolo del reclamo ciudadano por la transparencia electoral y reunió a decenas de miles de personas en un movimiento espontáneo que trascendió las diferencias políticas, la protesta de este jueves tuvo un enfoque más dirigido hacia el rechazo de las políticas del Gobierno del PRM.

Decenas de manifestantes ocuparon la Plaza de la Bandera con carteles, banderas y mensajes de protesta para expresar su descontento con diversas políticas públicas.
Aunque la convocatoria fue menor en número, el escenario volvió a recordar aquellas jornadas en las que este espacio se consolidó como punto de encuentro para las expresiones de descontento social.
Con el paso de las horas, las consignas fueron cediendo espacio al retiro paulatino de los participantes.
Poco antes del anochecer, la mayoría de los manifestantes había abandonado la Plaza de la Bandera, poniendo fin a varias horas de movilización que transcurrieron sin enfrentamientos ni hechos de violencia de consideración.
Al concluir la protesta, el panorama comenzó a cambiar. Aunque los manifestantes ya se habían retirado, agentes de la Policía Nacional y de la Digesett permanecían desplegados en el perímetro para restablecer por completo la circulación y garantizar la seguridad en la zona.

anderas, pancartas y consignas marcaron la movilización ciudadana en la Plaza de la Bandera, convertida nuevamente en escenario de protesta pacífica.
El tránsito empezó a normalizarse gradualmente, dejando atrás una jornada que volvió a colocar a la Plaza de la Bandera como escenario del ejercicio democrático de la protesta pacífica y del debate sobre el rumbo del país.







