La Redacción
Loma de Cabrera
Tras recorrer unos 45 minutos desde Dajabón, llego al famoso Salto. Las cristalinas aguas del río Masacre me reciben en Loma de Cabrera con una frescura imponente. La exuberante vegetación de la zona envuelve este paraíso y promete un idílico descanso al viajero.
El balneario El Salto despliega destellos espectaculares que cautivan de inmediato. El aroma a vegetación se combina perfectamente con el trinar de los pájaros y el sonido de la caída del agua en cascada, transformando el área en un escenario quimérico.

Desde hace varios años se iniciaron los trabajos de remodelación de El Salto de Loma de Cabrera. Aquí la estructura que se construye.
Toda la belleza antes descrita es totalmente opacada por la falta de infraestructura institucional que facilite y garantice a los visitantes un tiempo de comodidad y seguridad. No hay baños habilitados, cambiadores, escaleras ni señalizaciones para el desplazamiento seguro en el área.

Vista de la caída del agua en una de las cascadas del Salto.
Esplendor entre ruinas
Cientos de visitantes que llegan atraídos por los paisajes del idílico parque se llevan la sorpresa de que no existe una reglamentación para el uso del espacio ni para bañarse. Tampoco hay áreas de comidas formales, lo que transforma la estadía de las familias en una incómoda y desamparada travesía.

Esta concluida desde hace años la escalinata que conduce a la plataforma donde irán las sombrillas para los bañistas.
Promesas paralizadas
Al indagar con los lugareños, la indignación colectiva aflora con relatos sobre una infraestructura que prometía rescatar la zona. Hace años, las autoridades iniciaron construcciones gubernamentales destinadas a dotar el espacio de servicios básicos y oficinas administrativas esenciales.
“Este balneario es el centro ecológico y comercial más importante de aquí, al igual que el parque y hay gente que vive de esto. Tenemos varios años esperando la terminación de esta remodelación que inicio en el segundo gobierno de Danilo Medina. Que lo terminen ya”, expresó, Jorgito Taveras
Urgencia en el paraíso
Es contradictorio que un tesoro ecológico tan impresionante, ideal para picnics y fines de semana largos, carezca de atención. El calor de su gente exige que este refugio natural sea provisto de instalaciones básicas para su preservación y desarrollo sostenible.







