Luis García
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“Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman”, reza un conocido proverbio irlandés.
Muchas veces las lágrimas nos convierten, a través de la comunicación iconográfica, en oradores elocuentes y en personas de palabras eficaces.
La filántropa y escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe sostuvo que “las lágrimas más amargas se derramarán sobre nuestra tumba, y serán las de palabras no dichas y las de obras inacabadas”.







