miércoles, octubre 28, 2026
  • PORTADA
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Deportes
  • Economía
  • Sociales
  • Política
  • Salud
  • Provincias
  • Variedades
  • Opinión
No Result
View All Result
  • PORTADA
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Deportes
  • Economía
  • Sociales
  • Política
  • Salud
  • Provincias
  • Variedades
  • Opinión
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Home Opinión

¿Hay o no hay dinero en la calle?

Por Redacción
28 de octubre de 2026
en Opinión
China y República Dominicana: el verdadero debate no es el déficit, sino la competitividad
WhatsAppFacebookComparte en X

Haivanjoe Ng Cortiñas

En el colmado, en la parada de guagua, en el motoconcho y en el salón de belleza se repite la misma frase: no hay dinero en la calle. La dice el comerciante cuando cuadra la caja. La dice la madre que hace la compra con lo justo. La confirma el motoconchista al final de la jornada. Mientras tanto, el discurso oficial insiste en que la economía crece, que la banca está sólida y que los depósitos aumentan.

¿Quién tiene la razón? Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Puede haber dinero en el sistema y, aun así, no haber dinero en la calle. Para entenderlo hay que dejar de preguntar solamente cuánto dinero existe y preguntar también dónde está, quién puede acceder a él, cuánto cuesta conseguirlo y con qué intensidad circula.

La queja popular puede significar menos efectivo para los pagos del día, dinero que existe en los bancos, pero no llega cuando se necesita, menor poder de compra, crédito caro o difícil, o un dinero que circula con menos fuerza.
El dinero crece menos de lo previsto
El dinero se mide en tres niveles. M1 es el efectivo en poder del público más los depósitos de uso inmediato, el dinero con el que se paga el día a día. M2 suma a M1 los demás depósitos en pesos, como los de ahorro y a plazo. M3 agrega los depósitos en moneda extranjera expresados en pesos.

En agosto de 2026, M1 creció 8.0% interanual, M2 7.4% y M3 8.8%. El Programa Monetario de 2026 contemplaba rangos de 13% a 15% para M1 y de 12% a 14% para M2 y M3.

Las proyecciones monetarias son referencias de política y no compromisos que deban cumplirse mes a mes. El PIB nominal, que mide el valor de todo lo que produce la economía a precios corrientes, se estima, con datos a agosto, en RD$8,723,358.7 millones para 2026, un 10.5% más que los RD$7,897,551.3 millones de 2025. Frente a ese ritmo, los agregados monetarios crecen entre 7.4% y 8.8%. Si esa diferencia se mantiene, la economía tendrá que sostener un mayor volumen de transacciones con un dinero que crece menos.

En la banca entra más de lo que sale

A septiembre, los depósitos del público crecían 12.6% interanual, mientras el crédito total aumentaba 8.3%. Son 4.3 puntos porcentuales de diferencia. La gente está llevando a los bancos más dinero del que el sistema de intermediación financiera está devolviendo a la economía en forma de préstamos.

Siendo riguroso. Esta brecha no prueba, por sí sola, que la banca esté reteniendo recursos de manera deliberada. Una parte de cada peso depositado debe inmovilizarse como encaje legal en el Banco Central, y no puede prestarse. Otra parte financia inversiones en títulos, activos líquidos y operaciones interbancarias. Por lo tanto, la pregunta de fondo sigue en pie. ¿Está el sistema financiero convirtiendo el ahorro nacional en financiamiento suficiente, oportuno y accesible para los hogares y las unidades productivas?

Un salvavidas más pequeño y más caro

Algunas modalidades de crédito empresarial mantienen crecimiento, pero el financiamiento a las familias muestra debilidad. En mayo de 2026, el crédito de consumo registró una contracción real interanual de 2.3%, y el saldo de las tarjetas de crédito personales cayó 1.0% en términos reales. La tasa de interés promedio de los préstamos de consumo se situó en 19.2%.

Esa reducción puede deberse a que los bancos prestan menos, a que la gente pide menos o a que muchas familias están pagando deudas. Los datos agregados no permiten separar del todo esos factores. Lo que sí puede afirmarse es que un crédito caro y en retroceso real reduce la capacidad de las familias para amortiguar los meses difíciles.

El dato que explica la queja

El indicador que mejor conecta las cifras con lo que se vive en la calle es la velocidad de circulación del dinero. Mide cuántas veces da la vuelta un peso en la economía durante un año.

Pensemos en un billete de quinientos pesos. Una señora lo gasta en el colmado. El colmadero lo usa para pagarle al suplidor. El suplidor se lo paga a su empleado, a quien lo surte, y el empleado lo gasta en la farmacia. Ese billete generó actividad cuatro veces. Si en lugar de circular se queda quieto, el dinero sigue existiendo, pero la economía se mueve menos.

La velocidad de M1 pasó de 9.39 en el primer semestre de 2025 a 9.17 en el mismo período de 2026, una caída de 2.3%. Entre 2019 y 2025 bajó de 12.18 a 9.25, alrededor de 24%.

La velocidad responde también a cambios en las preferencias de ahorro y en los medios de pago, y no mide el efectivo de cada hogar. Pero cuando se suma a un crecimiento monetario por debajo de lo previsto, a una brecha entre depósitos y préstamos y a un crédito de consumo caro y en retroceso, el cuadro empieza a tener sentido para entender al imaginario social cuando afirma que no hay dinero en la calle.

El colmado no vive de agregados

Los pequeños comercios, los trabajadores por cuenta propia y las microempresas dependen de cobros frecuentes para reponer inventario y pagar al suplidor. Para ellos, la liquidez que importa no es la que aparece en los agregados nacionales, sino la que llega a la caja registradora. Una economía puede registrar crecimiento monetario y, al mismo tiempo, sufrir dificultades de flujo de caja en sus segmentos más vulnerables.

La tasa sube, el crédito se encarece

En septiembre, el Banco Central elevó la tasa de política monetaria de 5.25% a 5.50% para preservar las expectativas de inflación. Pero buena parte de las presiones de precios proviene de choques de oferta, como alimentos y combustibles, que no responden con rapidez a una tasa más alta. Una política más restrictiva puede contener la demanda, pero también encarece el crédito -en la actualidad se encuentra en 14.41% la promedio ponderado- justo cuando hogares y pequeños negocios más lo necesitan.

Lo que hay que vigilar

Para pasar de las señales a un diagnóstico más preciso, hay que seguir de cerca varios indicadores. El primero es el efectivo en manos del público, sobre todo después de diciembre. A ello debe sumarse el crecimiento real y nominal de M1 y de los depósitos transferibles, junto con la evolución de su velocidad de circulación por año y por semestre, lo propio con el M3 y el aumento del ahorro en dólares. En el frente del financiamiento, conviene observar el crédito de consumo y las tarjetas, con sus tasas y condiciones de acceso, así como el microcrédito y el financiamiento a las pequeñas empresas, incluidos su morosidad y el número de prestatarios. Del lado de los hogares, la referencia obligada es la relación entre los ingresos reales y el costo de la canasta básica. Y para completar el cuadro, hay que examinar la diferencia entre depósitos y crédito, la composición de los activos bancarios y la intensidad de la actividad comercial en los negocios pequeños. Solo esa lectura conjunta permitirá distinguir si el problema es de efectivo, de crédito, de poder adquisitivo o de circulación del dinero.

Entonces, ¿hay o no hay dinero?

Hay dinero en el sistema. Lo que la gente está diciendo es que ese dinero no se mueve como antes, no le llega con la misma facilidad y le cuesta demasiado conseguirlo prestado. La liquidez no puede evaluarse solo por su volumen. También hay que mirar su circulación, su distribución y su capacidad de llegar a las transacciones que sostienen la vida cotidiana.

La economía no se mide únicamente en los agregados del Banco Central. Se mide en la mesa de los hogares, en la caja del colmado y en la jornada del trabajador por cuenta propia. Cuando la calle dice que no hay dinero, no se equivoca. Está describiendo, con sus propias palabras, lo que las cifras empiezan a mostrar.

SendShareTweet
Artículo Anterior

Una reflexión: La dignidad no tiene precio

Siguiente Artículo

Emociones decidirán las elecciones

Siguiente Artículo
Joaquín Balaguer y yo

Emociones decidirán las elecciones

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Populares

  • Juez Namphi Rodríguez valora sentencia del TC que reconoce derechos por pensión de discapacidad

    Juez Namphi Rodríguez valora sentencia del TC que reconoce derechos por pensión de discapacidad

    0 Compartidos
    Share 0 X 0
  • Un prototipo llamado Leonel

    0 Compartidos
    Share 0 X 0
  • Una reflexión: Somos instantes, pero debemos vivir como si fuésemos eternos

    0 Compartidos
    Share 0 X 0
  • Una reflexión: La dignidad no tiene precio

    0 Compartidos
    Share 0 X 0
  • Ministerio de Trabajo llama a flexibilizar labores en Santo Domingo y otras provincias bajo alerta

    0 Compartidos
    Share 0 X 0

LSH, Estrategas Jurídicos y de Comunicación, S.R.L.

  • Teléfono: (829) 893-6722
  • Correo: info@contactosocial.com.do

Recientes

El presupuesto también vota

El presupuesto también vota

28 de octubre de 2026
Joaquín Balaguer y yo

Emociones decidirán las elecciones

28 de octubre de 2026

No te pierdas

Una reflexión: Resulta desalentador ver cuánta gente se escandaliza ante la honestidad y tan poca ante el engaño

Una reflexión: La felicidad consiste en apreciar lo que se tiene sin desear con exceso lo que no se posee

2 de julio de 2026
Gastos en subsidios a la fecha superan en RD$6,000 millones lo estimado para todo el año

Magín Díaz asegura la República Dominicana «ya es un país de clase media»

7 de septiembre de 2026

© 2026 Contactosocial. Todos los derechos reservados | Desarrollado por Jpwebs.do.

No Result
View All Result
  • PORTADA
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Deportes
  • Economía
  • Sociales
  • Política
  • Salud
  • Provincias
  • Variedades
  • Opinión