Agencias
Washington, Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abandonó Turquía la pasada semana a bordo de uno de los antiguos aviones utilizados como Air Force One, en lugar de viajar en la nueva aeronave donada por Catar y recientemente modificada para el servicio presidencial, en medio de la escalada militar entre Washington y Teherán.
Trump había llegado a Ankara en el nuevo Boeing 747 para participar en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, pero el 8 de julio salió del país en un Boeing VC-25A, utilizado durante décadas por los presidentes estadounidenses.
Posteriormente, aterrizó en la base británica RAF Mildenhall, donde volvió a abordar el avión catarí para completar el viaje hacia Washington.
Fuentes familiarizadas con la operación dijeron a ABC News que el Servicio Secreto recomendó utilizar el avión antiguo «por precaución» ante el aumento de las tensiones con Irán.
Associated Press informó que el avión donado por Catar no presenta algunos de los sistemas de detección de misiles y contramedidas visibles en los antiguos Air Force One.
Trump ofreció otra explicación. Afirmó que había enviado el nuevo avión a la base de Mildenhall para que los militares estadounidenses pudieran conocerlo y dijo que utilizó el modelo antiguo «por los viejos tiempos».
El supuesto plan para asesinarlo
Paralelamente, CNN informó que Israel compartió con Estados Unidos información de inteligencia sobre un nuevo supuesto plan iraní para asesinar a Trump. Los detalles de la presunta operación no fueron revelados y, según el propio reporte, la información israelí no había sido verificada de manera independiente por las agencias estadounidenses.
Una de las fuentes consultadas por la cadena expresó dudas sobre la evaluación israelí y planteó la posibilidad de que buscara influir en las decisiones de Trump.
Cuatro funcionarios estadounidenses indicaron que el cambio de avión estuvo relacionado, al menos parcialmente, con la situación de seguridad provocada por el conflicto, pero aclararon que no existían indicios de que estuviera vinculado directamente con ese supuesto complot.
Por tanto, la afirmación presentada en la publicación británica de que Trump fue obligado a cambiar de avión para evitar un asesinato iraní va más allá de lo que ha podido comprobarse.
Está confirmado que el Servicio Secreto recomendó la modificación del vuelo y que existían advertencias generales sobre Irán, pero no se ha demostrado públicamente que Teherán tuviera preparado un ataque contra el avión presidencial durante la visita a Turquía.







