Guillermo Pérez
Con proyecciones no oficiales que sugieren una posible reordenación del proceso electoral para finales de marzo de 2027 en Haití, a poco más de cinco meses de distancia desde este jueves 8 de septiembre, el Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití formalizó la suspensión indefinida de los comicios presidenciales y legislativos programados para el 13 de diciembre de 2026.
Esta resolución confirma los análisis y pronósticos editoriales que el periódico dominicano Listín Diario venía realizando, tras señalar el fracaso sistemático de los últimos tres intentos por organizar votaciones en la vecina nación.
Como ha advertido este diario, si las autoridades de transición no lograban arrebatarle el control territorial a las bandas armadas, cualquier calendario electoral resultaría inviable en la práctica.
La ruta electoral en Haití ha sufrido tres reveses consecutivos en el último año, y en cada uno de esos Listín Diario había advertido con anticipación suficiente el destino de fracasos irreversibles, exponiendo con argumentos sólidos la causas centrales.
Tras la conformación de los órganos de transición, se contempló fijar el inicio del camino electoral hacia finales de 2025.
Sin embargo, la persistente inestabilidad del gobierno de transición y el estancamiento en el despliegue de la misión internacional de seguridad impidieron concretar las bases operativas mínimas.
13 de diciembre de 2026.
En julio de 2026, el CEP fijó formalmente la primera vuelta para el 13 de diciembre de 2026 y la segunda para el 21 de febrero de 2027.
Fracaso tras fracaso, los hechos confirman que el gobierno haitiano carece de control sobre su propio territorio y que las bandas ejercen a su antojo el dominio sobre vastas extensiones en las zonas más densamente pobladas, incluyendo la capital, Puerto Príncipe.
La incapacidad de cumplir con los plazos muestra que el dominio real de la capital y de las carreteras principales sigue en manos de los grupos criminales.
Aunque el CEP justificó el aplazamiento en retrasos de los decretos electorales, el registro de votantes y la infraestructura técnica, omitió señalar la inseguridad extrema que azota al país, el verdadero factor determinante detrás de la medida.
Pese a la posposición de la campaña, el proceso de inscripción y verificación de partidos ha continuado activo. Sin embargo, la apertura legal de candidaturas pierde toda efectividad si los aspirantes no pueden realizar actos públicos sin arriesgar sus vidas.
Admisión clara de falta de seguridad
Finalmente, el gobierno y las autoridades electorales terminaron reconociendo que no existen las garantías mínimas de seguridad ni la viabilidad logística para acudir a las urnas en diciembre.
Reciente reforma al sistema electoral
Las reformas al sistema electoral anunciadas esta semana, dirigidas a facilitar candidaturas abaratando los costos de inscripción, buscaban otorgar legitimidad política al proceso, pero la realidad sobre el terreno se impuso, obligando a suspender las elecciones hasta que las operaciones de seguridad logren recuperar algún control territorial.
Esto deja claro que la celebración de comicios no depende de la voluntad política del CEP ni del gobierno de transición, sino del despliegue y la efectividad de las fuerzas internacionales.
Tantos aplazamientos continúan disminuyendo la confianza del pueblo haitiano y de la comunidad internacional en un proceso en el que los discursos dominan sobre la realidad, postura que ha sido advertida de manera reiterada por el Gobierno dominicano.
Ahora sólo queda esperar si el Consejo de Transición fija una fecha para elecciones definitivas en el primer trimestre de 2027, como se ha conocido de fuentes políticas en Puerto Príncipe.





