Angelo Mercedes
La cultura del rap nació como una expresión social, artística y callejera dentro del movimiento del hip hop en los años 70. Casi al unísono, el rap asimiló las tiraderas, una forma de demostrar quién tiene mejor capacidad y que, en muchos casos, consiste en insultos creativos improvisados.
Y aunque hay muy buenos exponentes externos, ¿quién no disfrutó años atrás la batalla entre Lápiz Consciente y Mozart La Para, que trascendió el género e hizo que mucha gente que no le prestaba atención al rap se asomara por la ventana?
Hace días me motivé a proponer en el programa radial “Esto No Tiene Nombre” que se abordara de manera amplia y con actores involucrados el tema de la adicción, a raíz de algunas entidades que registran en redes sociales las capturas de adictos para insertarlos en reformatorios.
Por un lado, están los que denigran la práctica y exigen la intervención de las autoridades; por el otro, los centros en cuestión, que se defienden a su manera. También están los que apoyan y, por supuesto, las gradas: los que consumen la tiradera.
El problema aquí es que no se trata de una tiradera, sino de una problemática social seria a la que hay que prestarle atención. Consulte estadísticas de Estados Unidos sino me cree. Son por fuerza de modelaje un espejo empañado de la realidad local.
Porque sí hay adictos y familias laceradas por el flagelo de las drogas que necesitan asistencia, si no estatal, al menos de terceros y, por lo visto, las existentes no dan abasto.
Reglas claras y trabajo. Que se proyecte en redes sociales tiene sus pros y sus contras. Yo preferiría que no, aunque reconozco que visibilizarlo puede constituirse en agente para desmotivar el consumo.
Pero reitero: el internamiento de adictos en centros especializados no es una tiradera; no lo asuman como tal. Regule lo que deba regular el que deba hacerlo, apoye el que deba apoyar y, si no le motiva o desconfía, quédese con la expresión de la abuela de Facundo Cabral a un presidente argentino que le preguntó qué podía hacer por ella: “Con que no joda es suficiente”.







