La Redacción
Santo Domingo
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, felicitó este martes a la República Dominicana por reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 %, resultado que permitió al país salir del denominado mapa del hambre.
«El país es República Dominicana, que ha bajado del umbral de prevalencia del 2.5 % de la FAO y ha salido del mapa del hambre. Felicitaciones», expresó Dongyu durante la presentación en Roma del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026.
El descenso supera los 18.8 puntos porcentuales. Cuando la proporción cae por debajo del 2.5 %, la FAO deja de publicar una cifra exacta debido a los límites estadísticos para estimar valores tan bajos.
Compromiso político y social
Dongyu atribuyó el resultado al compromiso político y al trabajo conjunto de las autoridades, los productores, las organizaciones sociales y otros sectores dominicanos.
«El principal aprendizaje es el fuerte compromiso político del presidente, del ministro, de los agricultores, de las ONG y de la sociedad para luchar juntos contra el hambre», manifestó el funcionario.
«Cualquier país tiene su propia situación, pero, si establecemos una política, la política agrícola debe ser confiable y a largo plazo», agregó.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, participó en la presentación del informe junto con representantes de Senegal, Uzbekistán y Brasil, quienes expusieron las experiencias de sus respectivos países frente al hambre y la malnutrición. El encuentro se celebró en la sede de la FAO, en Roma. FAO
Salir del mapa del hambre no significa, sin embargo, que la inseguridad alimentaria haya desaparecido. El mismo estudio estima que el 16.4 % de la población dominicana experimentó inseguridad alimentaria severa durante 2023-2025, mientras el 41.3 % afrontó niveles moderados o severos.
Además, casi 1.9 millones de personas —el 16.2 % de la población— no disponían en 2025 de ingresos suficientes para costear una dieta saludable. Estos indicadores miden dimensiones distintas: la subalimentación se concentra en la insuficiencia calórica prolongada, mientras la inseguridad alimentaria y el costo de una dieta saludable reflejan dificultades más amplias de acceso y calidad alimentaria.







