Luis García
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“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”, dijo el político, filósofo y orador romano Séneca.
Definitivamente, el ser humano debe evitar la ira, porque termina provocando daños irreparables a su existencia.
Se trata de un estado emocional caracterizado por sentimientos de enfado de intensidad variable y puede ser causado por sucesos externos o internos.
Aunque vivamos la ira como algo negativo no deja de ser una emoción, y como toda emoción, es necesaria y adaptativa.














