Rafael Guillermo Bueno Vásquez
La guerra del futbol, también conocida como la guerra de las 100 horas, fue un breve conflicto armado de cuatro días librado entre El Salvador y Honduras en julio de 1969. Coincidió con los partidos de eliminatoria entre ambas selecciones para La Copa Mundial de Futbol México 1970.
La violencia y el fervor nacionalista en los partidos sirvieron como chispa que aceleró la contienda militar entre ambos países.
Para ese entonces había cerca de 300,000 salvadoreños viviendo en Honduras los cuales atacaron a ciudadanos hondureños creando destrucción y un gran caos donde hubo innumerables muertos y heridos.
Los países centroamericanos (Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica) tienen historia comunes al igual que idiosincrasia, hablan el mismo idioma, la misma religión y ninguno gobernó a otro bajo una dictadura férrea de 21 años.
Hoy en la República Dominicana viven más de 4 millones de haitianos mal contados y la mayoría de forma irregular. Nuestra historia ha sido de confrontaciones e invasiones de parte de los Haitianos y como todos sabemos estuvimos gobernados por ellos 21 años bajo “sangre y fuego” y como si fuera poco, en el ADN haitiano existe un gran odio hacia el pueblo dominicano afirmando que la parte este de la isla les pertenece.
Creo que nuestras autoridades no debieron permitir este encuentro en suelo dominicano por las razones que todos conocemos.
Debemos darle muchas gracias a Dios que los resultados del partido fueron favorables para el equipo haitiano y que no hubo una decisión de los árbitros que los desfavoreciera.
Considerando los antecedentes históricos de inestabilidad sociopolítica y episodios de violencia registrados en Haití, es evidente que la situación pudo haber derivado en un conflicto de mayores proporciones. En determinadas circunstancias, incluso habría existido el riesgo de una confrontación hemisférica semejante a la denominada “guerra del fútbol”.







