Pablo Mateo
Se trata de un problema más frecuente de lo que muchas personas imaginan. Puede afectar tanto a hombres como a mujeres y, aunque aumenta con la edad, no debemos considerarla simplemente una consecuencia normal de envejecer.
Su síntoma principal es muy característico: aparece una necesidad repentina y difícil de controlar de orinar. La persona siente que tiene que buscar un baño rápidamente porque teme que la orina se le escape. También puede presentarse aumento de la frecuencia urinaria durante el día, levantarse varias veces durante la noche para orinar y, en algunos pacientes, pérdida involuntaria de orina antes de llegar al baño.
Esto puede afectar considerablemente la calidad de vida. Algunas personas dejan de viajar, hacer ejercicios, visitar amigos o participar en actividades sociales porque necesitan saber constantemente dónde hay un baño. Otras duermen mal porque se levantan varias veces durante la noche.
La vejiga normalmente almacena la orina y se contrae cuando llega el momento adecuado para vaciarla. En la vejiga hiperactiva, las contracciones o las señales de urgencia pueden aparecer antes de lo esperado.
En muchos pacientes no encontramos una causa específica. Sin embargo, algunos problemas neurológicos, enfermedades de la vejiga, ciertos medicamentos y otras condiciones pueden producir síntomas parecidos. Por eso es importante no asumir que toda urgencia para orinar significa vejiga hiperactiva.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza escuchando al paciente. Saber cuántas veces orina, cuánto líquido consume, cuántas veces se levanta durante la noche y si pierde orina proporciona información muy valiosa. Dependiendo de cada caso, el urólogo puede solicitar análisis de orina, medir la cantidad de orina que queda en la vejiga después de orinar y realizar otros estudios. No todos los pacientes necesitan estudios complejos. Las pruebas deben indicarse de acuerdo con los síntomas y antecedentes de cada persona.
Sí. Y esto es muy importante. Muchas personas pasan años adaptando su vida al problema sin saber que existen diferentes opciones de tratamiento.Podemos comenzar modificando algunos hábitos: controlar el consumo excesivo de líquidos, reducir sustancias que pueden irritar la vejiga, entrenarla progresivamente y realizar ejercicios del piso pélvico cuando están indicados.
También existen medicamentos capaces de disminuir la urgencia y la frecuencia urinaria. Cuando estas medidas no funcionan adecuadamente, disponemos de otras alternativas, entre ellas la aplicación de toxina botulínica (Botox) dentro de la vejiga y tratamientos de neuromodulación en pacientes seleccionados. El tratamiento no debe ser igual para todos. Debe elegirse según la edad, los síntomas, otras enfermedades, medicamentos utilizados y las preferencias del paciente.
Levantarse repetidamente durante la noche, vivir pendiente de encontrar un baño o tener escapes de orina no debe aceptarse simplemente como parte de la edad.
La vejiga hiperactiva puede afectar el sueño, el trabajo, las relaciones sociales y la autoestima, pero existen alternativas para controlarla.
Si usted siente unas ganas repentinas e intensas de orinar y muchas veces tiene que correr al baño, consulte a su urólogo.







