La Redacción
Santo Domingo
La reducción de la mora judicial y agilización de los procesos, la optimación de los tiempos procesales para garantizar una justicia oportuna sin comprometer la calidad de las decisiones judiciales y el fortalecimiento de la carrera judicial, figuran entre los retos a enfrentar a corto plazo por el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Justiniano Montero.
A Montero, a quien le corresponde, por demás, la presidencia del Consejo del Poder Judicial, le toca enfrenta un conjunto de desafíos clave para fortalecer el sistema de justicia en República Dominicana.
Le corresponde mitigar la sobrecarga de expedientes, puesto que pese a las iniciativas de digitalización de gestiones anteriores, la acumulación y demora en la resolución de casos civiles, penales y de casación continúan siendo una de las principales quejas ciudadanas y de la comunidad jurídica.
Su perfil de juez de carrera genera grandes expectativas respecto al fortalecimiento del escalafón judicial, los concursos de oposición y las promociones internas basadas estrictamente en la capacidad y desempeño.
Montero enfrenta como reto, también, mejorar la relación y el diálogo directo entre los magistrados, el personal judicial, el Colegio de Abogados y los demás actores de la comunidad jurídica.
En cuanto a la autonomía institucional, le toca mantener la independencia del Poder Judicial frente a presiones externas, gubernamentales o de sectores económicos para consolidar la seguridad jurídica del país.
En cuanto a la transparencia y combate a la impunidad, le corresponde reforzar las labores de fiscalización de la Inspectoría General del Poder Judicial y promover mecanismos claros de rendición de cuentas para preservar la confianza pública.
Facilitar el acceso a los tribunales para los sectores más vulnerables (personas de bajos ingresos, adultos mayores y habitantes de zonas distantes), es otra de las tareas pendiente del nuevo presidente de la SCJ.
Garantizar que las decisiones del sistema no se queden en fallos teóricos, sino que puedan ejecutarse de forma rápida y sin trabas burocráticas, también es una de las tareas a desarrollar por Montero.
Defender y gestionar de manera sostenible el presupuesto asignado al Poder Judicial para completar la cobertura de vacantes y mejorar la infraestructura de los tribunales, también es otra de las tareas del nuevo presidente de la SCJ.
Promover los medios alternativos de resolución de conflictos (conciliación y arbitraje) para reducir el alto volumen de expedientes que llegan a la vía judicial tradicional, es una de las asignaturas que debería estar en la carpeta de Montero.







