Por Charlie Núñez
Cuando dedicaba la mayor parte de mi tiempo a la comunicación, aunque pasé por varios programas de televisión, siempre preferí la prensa escrita y la radio; con frecuencia me invitan a entrevistas a las que no niego, me cuesta trabajo asistir, pero hay amigos a los que me resulta difícil decirles que no.
En los pocos programas a los que he asistido últimamente, siempre me preguntan acerca de los posibles candidatos de los distintos partidos y del PRM no es la excepción.
Voy a exponer lo que creo, acerca de lo que podría pasar con el proceso del PRM, pero antes quiero señalar, que cuando los partidos están en el poder, muchos se creen ser presidenciales por el hecho de manejar una nómina que le pone muchas personas a su servicio, un presupuesto publicitario y salir en la prensa, por eso hay más aspiraciones en el PRM y, en segundo lugar, en el PLD, que aún mantiene los remanentes de lo que fueron.
Para las firmas encuestadoras, la mayoría de los comunicadores y una gran parte de los que activan en política, dan por un hecho que David Collado, será el candidato del PRM. Yo no soy de los que piensan que eso es tan seguro, pues un triunfo de David sería la negación a la naturaleza de los perremeistas.
De David se dice la hueca frase de que desde niño le apasionó la política, es ya con 27 años que ingresa al PRD, lanza un programa de televisión y coloca vallas por todas partes mostrando su nombre y su rostro. Era obvio que había una intención clara, a los 35 años sale electo por la circunscripción 1, con la votación más alta de candidato alguno en la capital.
Independientemente de la simpatía política que usted pueda tener, sin hacerse el sabio, ¿tiene conocimiento de una destacada actuación congresual de David que lo catapultará en el electorado?; ¿su gestión de la alcaldía, quitando las obras del gobierno central en ese periodo, le permitió dejar un legado que le sirviera de sostén a un proyecto presidencial?; de ahí ministro de Turismo; esa es la trayectoria del hombre que muchos de los que opinan piensan ganará la candidatura del PRM y la presidencia del país.
En turismo, David me recuerda el chiste del narrador de la pelea de boxeo, que decía entusiasmado: “Una derecha del campeón, una izquierda del campeón, otra derecha del campeón y el campeón cae a la lona”. Los dominicanos hemos escuchado tantas noticias positivas desde turismo, que hoy necesitaríamos un segundo piso de la media isla para colocar tantas inversiones, que con tantos dólares, no se entiende la cantidad de préstamos que ha tomado este gobierno.
Usando el argot del baloncesto, David también ha mostrado que la mete de tres, que la donquea, que no falla un tiro libre, pero cuando está solo en la cancha, ahora tiene contrincantes y veremos qué tan bien le va.
Sus ventajas: muchos recursos económicos y con ellos muchos bloqueos a sus críticas. El dinero es importante, pero no lo es todo; si David sabía que tenía un proyecto presidencial, debió a esta hora haber logrado que la población conociera sus ideas en materia de educación, salud, medioambiente, economía, planteamientos para la juventud y la mujer, pero debió ser cercano y accesible para la gente. A mi entender, ya no tiene tiempo para demostrarles a sus compañeros del PRM esas bondades y mucho menos a toda la población votante del país.
David será buena gente y tímido, pero los perremeistas que van a votar con un padrón cerrado, no los sienten sangre de su sangre y está enfrentando a alguien que sabe ganar elecciones, y no me refiero a Carolina, me refiero a su padre: Hipólito Mejía.






