Alfredo Freites
En todo evento oficial del PRM se llama a mantener la unidad por la naturaleza levantisca de sus miembros que nacieron antagonizados y que por una picada de ojos se entran a sillazos. Se creyó que una silla plástica sería el símbolo de ese partido, fue el arma que los liberó de la opresión perredeísta.
La selección del candidato presidencial y su ejercicio a partir de que entre en funciones es un tema divisionista porque los seguidores de Hipólito Mejía, que son fundadores de ley del PRM, entienden que Luis Abinader y sus seguidores los apoyarían. Pero se han quedado con la cara larga. El aplauso es para David Collado.
La justificación de la gente de Abinader tiene muchas razones.
Nadie habla de que el actual gobierno es un aparador extra partido. Se amparan en la treta de la polémica de salvar la unidad del PRM cuando se disputa la estructura de un posible próximo gobierno que también estaría constituido por talentos foráneos
Digan lo que digan, los de Hipólito creen que es una traición apoyar a un extra partido -porque así tildan a Collado- que se quedará con el trabajo que ellos han hecho durante años. En público los Mejía nada dicen. Su gente acepta a regañadientes la realidad del apoyo de Abinader y su tropa a las huestes del impetuoso triunfador, porque David ofrece mayores garantías al futuro del presidente del PRM.
El apoyo a Collado deja más beneficio para Abinader y su gente que aliarse con los Mejía que construyen a la franca una fortaleza para expandirse y tomar a la dirección total del PRM. Los de Hipólito desarrollan una labor inteligente y tienen de todo para hacerlo. Abolengo, dinero, cuadros formados, prestigio y estrategia sólida.
Desde el punto de vista de Abinader, su apoyo a los Mejía sería cederles el presente y futuro del PRM; para Collado es jugarse un chance para obtener un partido a precio de liquidación bajo promesa de mantener el legado del saliente mandatario.
Lo que se vive ahora en el partido de gobierno es la construcción de un puente con la fuerza de Collado mediante el cual el presidente de la entidad quiere mantenerse en control. Ese debate entre tres fuerzas hace que todos sientan el latido de la división y se pregunten, ¿cuándo será?





